Domingo, Noviembre 19, 2017

SOCIEDAD

«Cuidado con la avidez o frustramos el sueño de Dios» Francisco

MTI/ Texcoco Mass Media/Alejandro Palafox Beristain
Publicada: Octubre 05, 2014

El Pontífice en la Misa de apertura del Sínodo. AFP/VATICAN/TEXCOCO

Ciudad del Vaticano, Vaticano.- (Texcoco Press).- Francisco recomienda humildad y creatividad en la pastoral familiar, «el Sínodo no sirve para discutir ideas para ver quién es más inteligente. Sirve para cooperar en el proyecto de amor de Dios por su pueblo». Francisco entró en procesión a la Basílica de San Pedro, para presidir la Misa que inauguró esta mañana la tercera Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los obispos sobre el tema «Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización».  Concelebraron con el Pontífice, en paramentos verdes, los cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos y sacerdotes miembros del Sínodo: eran 230 los concelebrantes. El Pontífice indicó a los padres sinodales su misión. «También nosotros, en el Sínodo de los obispos, somos llamados a trabajar por la viña del Señor -afirmó el Papa en la homilía pronunciada en la basílica vaticana. Las Asambleas sinodales no sirven para discutir ideas bellas y originales, o para ver quién es más inteligente. Sirven para cultivar y custodiar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, en su proyecto de amor hacia su pueblo. En este caso, el Señor nos pide que cuidemos a la familia, que desde los orígenes es parte integral de su plan de amor por la humanidad».

Por ello, advirtió el Papa, «también para nosotros puede existir la tentación de ‘adueñarnos’ de la viña a causa de la avidez que nunca falta en nosotros, los seres humanos». Efectivamente, el «sueño de Dios choca siempre con la hipocresía de algunos de sus siervos. Nosotros podemos ‘frustrar’ el sueño de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo». Y «el Espíritu Santo nos da la sabiduría que va más allá de la ciencia, para trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad». Por ello, «para cultivar y custodiar bien la viña, es necesario que nuestros corazones y nuestras mentes sean custodiadas, en Jesucristo, por la paz de Dios que supera cualquier inteligencia», indicó el Papa citando a San Pablo. Solo así, dijo el Pontífice argentino, nuestros corazones y nuestros proyectos se adecuarán al sueño de Dios: «conformarse un pueblo santo que le pertenezca y que produzca los frutos del Reino de Dios», aclaró Francisco.

En la celebración también estaban presentes entre los participantes 13 parejas de esposos (una de las cuales está compuesta por una católica y un musulmán), que participarán como ‘oidores’ en el Sínodo. Una pareja más figura entre los expertos, aunque no con el título de oidor, sino simplemente como «colaboradores del Secretario especial» (que es el arzobispo Bruno Forte): son el ex-presidente de Acción Católica, Franco Miano, y su esposa Giuseppina De Simone, ambos profesores universitarios de Filosofía moral en las universidades, respectivamente, de Tor Vergata y de Nápoles.

Es la primera vez que los laicos invitados a participar en el Sínodo son representados, casi por completo, por parejas de esposos, novedad significativa que se relaciona con el tema de los trabajos. Durante la Misa inaugural del Sínodo de los Obispos, presidida en la Basílica vaticana, el Papa evocó la imagen de la «viña del Señor», que se había convertido en una célebre imagen al principio del Pontificado de Benedicto XVI, cuando el entonces neo-elegido Papa Ratzinger, desde la logia central de San Pedro, se definió «humilde trabajador» de ella. «En el Evangelio -recordó en su homilía Francisco- son los campesinos los que arruinan el proyecto del Señor: ellos no hicieron su trabajo, sino que pensaban en sus intereses». Según el Pontífice argentino, «Jesús, con su Palabra, se dirige a los líderes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo, es decir a los ‘sabios’, a la clase dirigente. A ellos, de forma particular, Dios ha encomendado su ‘sueño’, es decir a su pueblo, para que lo cultiven, lo cuiden, lo custodien de los animales salvajes». «Esta es la tarea de los líderes del pueblo -prosiguió-: cultivar la viña con libertad, creatividad y laboriosidad. Dice Jesús que aquellos campesinos se adueñaron de la viña; por la avidez y soberbia, quieren convertirla en lo que quieren».Según Bergoglio, la «tentación de la avidez siempre está presente»: «Avidez de dinero y poder -explicó. Y, para saciar esta avidez, los malos pastores cargan los hombros de las personas con pesos insoportables, y ellos no mueven ni siquiera con un dedo». «El Señor nos pide cuidar a la familia», recordó el Papa exhortando a los padres sinodales a «trabajar con verdadera libertad y humilde creatividad».

VATICAN/GIACOMO GALEAZZI/TEXCOCO

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