Sábado, Julio 22, 2017

SOCIEDAD

Birmania; la Iglesia trabaja por la reconciliación nacional

MTI/ Texcoco Mass Media/Alejandro Palafox Beristain
Publicada: Diciembre 30, 2014

Aung San Suu Kyi. VATICAN//TEXCOCO HOY

Roma, Italia.- (Texcoco Press).- Birmania, nación «durante 50 largos años clavada a una cruz de sufrimiento, injusticia y opresión» renace ahora y «vive un alba llena de esperanza». Una nueva estación democrática, la apertura en la libertad de expresión y de opinión, la apertura a los derechos y a las instancias de la sociedad civil, son algunos signos de un renacimiento en el que la Iglesia se presenta como protagonista. Las esperanzas para el próximo año expresadas por el arzobispo de Yangon, el salesiano Charles Maung Bo, son más que positivas.

El año que acaba sirvió para consolidar el proceso de reformas que está en marcha en el país, y 2015 podría ser un año decisivo para que desaparezcan del escenario político (por lo menos oficialmente) los representantes de la junta militar que durante medio siglo impuso sus dictámenes al país. Lo que se espera es que se instaure eun nuevo gobierno laico, elegido por el pueblo e inspirado en el ícono de la libertad, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. En la actual fase de transición, la Iglesia católica (que representa poco más del 1% de la población) está desempeñando, finalmente, un papel protagonista.

La libertad religiosa y la acción de la Iglesia han sido comprendidas como el resto de las libertades fundamentales, mismas que la feroz dictadura militar negó durante décadas. Después del golpe de 1962, el culto no fue prohibido completamente, pero en 1967 las escuelas religiosas fueron clausuradas y la libertad de educación cancelada. Mientras Birmania (rebautizada “Myanmar”) vivía bajo el férreo puño de los militares, la comunidad católica vivió como una minoría silenciosa, cuidando la fe de los bautizados. Ahora, la Iglesia católica celebra un importante aniverdario: los 500 años de su presencia en el país, en donde el budismo constituye el 90% de la población.

Los festejos llegan mientras Birmania se encuentra en un punto crítico. En 2012 aparecieron los primeros signos de un cambio con las elecciones que permitieron que la Liga Nacional por la Democracia, el principal partido de oposición guiado por Aung San Suu Kyi, entrara al Parlamento con su lideresa, que acababa de obtener la libertad después de años de arresto domiciliario. El presidente en funciones, Thein Sein, ex militar que abandonó el uniforme, inauguró un nuevo curso de reformas graduales tanto a nivel interior como exterior.

La nación comenzó a dar los primeros pasos hacia una nueva estación democrática, marcada por nuevas relaciones con el exterior. Algunos líderes políticos como el inglés David Cameron o el estadounidense Barak Obama incluso llegaron a visitar el país, marcando simbólicamente este recorrido. La Iglesia católica ha apoyado abiertamente el cambio pero también ha señalado sin temores algunas cuestiones clave como «el conflicto civil con las minorías étnicas, el “land grabbing” (apropiación de terrenos, ndr.), el odio religioso, sobre todo hacia los musulmanes de la etnia rohingya, y la carrera desenfrenada de la economía neoliberal».

Ahora se va delineando una etapa crucial: en otoño de 2015 se llevarán a cabo las nuevas elecciones generales, que podrían cerrar definitivamente el pasado militar y abris las puertas de par en par a una nueva época. Se presentará como candidata Aung San Suu Kyi, que ya tiene 70 años y a quien la sociedad civil querría a la cabeza del gobierno. Una cláusula de la Carta Magna (escrita en su momento “ad personam”) afirma que no puede ser elegida puesto que contrajo nupcias con un extranjero (la mujer estaba casada con un abogado inglés, que ya falleció).

Mientras una petición pide la abrogación de esta cláusula y otras discriminaciones, como el margen de sitios en el parlamento reservado a los militares, la palabra clave que el arzobispo Bo ha elegido para el jubileo es la «reconciliación». El camino de reconciliación que «comienza en el corazón de cada ciudadano», se aplica en diferentes ámbitos: social, político, religioso y étnico.

Por este motivo, el obispo se ha convertido en un ferviente apoyo para la campaña denominada «Palabras como flores», lanzada en las redes sociales en contra de los «discursos del odio» que todavía difunden algunos grupos de budistas, que mantienen viva la llama de un nacionalismo que a menudo llega a la violencia. «Si Birmania pretende ser un país verdaderamente libre, pacífico y próspero, los derechos de todas las etnias y religiones deben ser tutelados», explicó el arzobispo en un artículo publicado por el “Washington Post”.

La Santa Sede, por su parte, apoya las decisiones de la Iglesia birmana: en 2013, Papa Francisco recibió en audiencia a Aung San Suu Kyi, subrayando el «grandes sintonías» en relación con temas como la «democracia y la paz, la cultura del encuentro y del diálogo entre las religiones».

VATICAN/PAOLO AFFATATO/TEXCOCO

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