Domingo, Enero 21, 2018

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Usa-Cuba, Bergoglio en primera línea

MTI/ Texcoco Mass Media/Alejandro Palafox Beristain
Publicada: Diciembre 19, 2014

Obama habla por teléfono con Gross, liberado por Cuba. ©REUTERS//VATICAN//TEXCOCO HOY

Ciudad del Vaticano, Vaticano.- (Texcoco Press).- El deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, a partir de la positiva solución del caso de Alan Gross, es un regalo para Francisco en el día de su 78 cumpleaños que celebraba ayer. “Es de verdad el regalo más bello que ha recibido”, confíesa uno de los más estrechos colaboradores del Papa. En un mundo marcado por nuevos conflictos, el nudo que se ha deshecho en las últimas horas –después de más de medio siglo de hielo y una guerra de consecuencias incalculables comenzada en 1962, evitada también gracias al trabajo personal de Juan XXIII– es “una señal significativa de esperanza”, comentan fuentes vaticanas.

El Papa, se lee en un comunicado de la Secretaria de Estado, “desea exprimir su gran satisfacción por la histórica decisión de los gobiernos de Estados Unidos de América y de Cuba de establecer relaciones diplomáticas, con el fin de superar, en el interés de los respectivos ciudadanos, las dificultades que han marcado su historia reciente”.

La Santa Sede confirma el empeño personal del obispo de Roma, que ha recibido el agradecimiento públicamente por su colaboración tanto por parte de Barack Obama como por parte de Raúl Castro. Durante los últimos meses Francisco “ha escrito al presidente de la República de Cuba” y al presidente de los Estados Unidos, “para invitarles a resolver cuestiones humanitarias de interés común, entre las cuales, la situación de algunos detenidos, con el fin de comenzar una nueva fase en las relaciones entre las dos partes”. Cartas acompañadas de llamadas de teléfono.

La nota continúa revelando la implicación de la diplomacia de más allá del Tévere también ofreciendo un terreno neutro para el encuentro definitivo para la resolución: “La Santa Sede, acogiendo en Vaticano el pasado mes de octubre las delegaciones de los dos países, quiso ofrecer sus buenos oficios para favorecer un diálogo constructivo sobre temas sensibles, que dio lugar a una solución satisfactoria para ambas partes”.

“La Santa Sede –concluye el comunicado-- continuará asegurando su apoyo a las iniciativas que las dos naciones comenzarán para incrementar las relaciones bilaterales y favorecer el bienestar de sus respectivos ciudadanos”.  Al lado del Papa con su “geopolítica del Evangelio” que no deja ningún cabo suelto, la diplomacia vaticana dirigida por el Secretario de Estado Pietro Parolin ha trabajado con paciencia detrás de los focos, con la participación directa y discreta de los mismos obispos de Cuba.

De la cuestión cubana habían hablado en enero los secretarios de Estado norteamericano y vaticano, John Kerry y Parolin. El tema había sido afrontado en el encuentro entre Obama y Francisco, el 27 de marzo. Y el pasado lunes, Kerry ha encontrado nuevamente al Secretario de Estado vaticano.

Los dos inmediatos predecesores de Francisco han jugado un papel significativo en el proceso de deshielo: Juan Pablo II visitó Cuba en 1998 y Benedicto XVI en 2012, precedido por un viaje del entonces Secretario de Estado, Tarcisio Bertone. Los objetivos de la diplomacia vaticana, dijo el cardenal Parolin el pasado 5 de diciembre durante el convenio organizado por Vatican Insider, consisten “en construir puentes, apoyar siempre las negociaciones y el diálogo como medio para solucionar los conflictos, promover la paz, luchar contra la pobreza. No existen otros intereses y estrategias del Papa y de sus colaboradores, cuando actuan en la escena internacional”.

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