Sábado, Julio 22, 2017

OPINION

Conversación
El poder y sus formas
José Pedro Vizuet López

MTI/ Texcoco Mass Media/José Pedro Vizuet López
Publicada: Enero 20, 2016

Maestro en G.A.P. José Pedro Vizuet López. TEXCOCO PHOTO

“No hay hechos, hay interpretaciones”
F. Nietzsche

TEXCOCO.- (Texcoco Press).- Se puede comenzar el presente artículo mostrando la idea de la que todos o la gran mayoría de los sujetos tienen del concepto poder, e incluso es preciso decir que: hablamos y escribimos porque contamos con un poco, e incluso nada, pero al fin “poder”. Todos quieren y buscan poder, mucho poder, el problema es que no saben que es el poder, qué lo origina o cómo es que nace esta relación que parece inexistente e incluso invisible. El poder que muestra la existencia de todo ser humano es necesario y sin él no habría ninguna arquitectura del control humano, pero la apertura a estas líneas aun no deja muy claro a qué tipo de poder nos referimos y a cuál debemos concentrar nuestra idea, ya que el poder se ha interpretado de muchas formas pero la más común en nuestros días, y la que se cree la única, es la de dominio o sublimación e incluso sometimiento. Pero realmente eso es el ¿poder?

La idea de poder debe entenderse como una relación de fuerza y no como una imposición, como una lucha e incluso una guerra. Y si el poder es una lucha o una guerra, habrá entonces estrategias abiertas, tácticas y técnicas para llevarse a su ejercicio. Por ello el poder debe verse más allá de instrumentos jurídicos (lo que la ley dice o deja de decir y las formas de aplicación y de la nombrada justicia), todo aquel que visualice al poder de diversa forma debe hacerlo notar desde un enfoque nuevo que no se límite, no debe haber conclusión para entenderlo porque entre más cerca se encuentren a su definición más se estarán alejando.

Toda relación implica poder, y para que el poder exista debe existir más de uno. La existencia del poder es un hecho cotidiano, se elabora constantemente, se transforma, se desorganiza y se vuelve organizar: por tanto, es el resultado de elecciones puntuales en función del estado en que se encuentran las fuerzas cada instante de la contienda y se dice contienda porque las relaciones de poder son siempre beligerantes. Si el poder es una relación de fuerza, la fuerza, entonces, puede ser observada desde una doble dimensión: su capacidad de afectar lleva implícito el ejercicio del poder, en tanto que el ser afectado provoca la capacidad de resistencia.

Cada instante, cada acción y cada percepción siempre ligan al sujeto al poder, incluso cuando pone resistencia. El hombre desde que nace busca saciar sus ambiciones y por ello analiza la fuerza, al dinero, o a la misma voluntad como una forma de legitimar sus pasiones. Es por ello que se puede decir: El poder es en sus formas la razón que ve, la razón que domina y que instrumenta a los hombres y desarrolla a las ciencias no para conocer al hombre sino para dominarlo e imponer la interpretación de la “verdad”. Para llegar al poder solo bastan tres momentos la sensación, la voluntad y el poder en sí mismo.

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