Martes, Octubre 17, 2017

OPINION

Quebradero
Tlalpan, otra historia del dolor colectivo
Javier Solórzano Zinser

MTI/ La Razón/Javier Solórzano Zinser
Publicada: Octubre 01, 2017

TEXCOCO.- En el multifamiliar de Tlalpan en medio del dolor y el temor está la esperanza entre los escombros. A cada momento en que se pide silencio las miradas se pierden. No se fija la vista, de lo que se trata es de que en esos espacios de tiempo surja un indicio que pueda reactivar la esperanza.

Los multifamiliares se encuentran sobre Calzada de Tlalpan, zona de mucho tránsito pero que tiene la ventaja de que está muy bien comunicada.

El edificio que se vino abajo era de cinco pisos y tenia 40 departamentos. No está muy claro cuántas personas estarían en el edifico a la 13:14 horas. Lo que si se sabe es que el 80% de los departamentos estaban siendo ocupados lo que podría dar una mínima idea del número de personas que podrían estar en ese momento en sus casas.

La renta para quienes no eran dueños estaba entre 4 y 5 mil pesos. Los multifamiliares tenían un buen tiempo de haber sido construidos. Los vecinos nos dicen que se sentían seguros pero no recuerdan que se haya hecho una revisión de las condiciones en que estaban los edificios.

Julio Ocaña, microfonista en Imagen Televisión, llevaba cerca de cuatro años viviendo en el Multifamiliar. Su mujer quedó atrapada entre los escombros y desde el momento en que perdió comunicación con ella trató de llegar a su departamento. Ya no se pudo acercar, no había manera de hacerlo.

Desde el mismo martes ha estado en la calle enfrente de su casa con la esperanza en su mirada. A cada momento en que se pide silencio Julio se acerca a los escombros hasta donde le es posible con la esperanza de que surja algún sonido de la zona en dónde vivía, “yo estoy seguro que mi esposa está viva”, nos dijo en varias ocasiones.

Dolorosamente el fin de semana la mujer de Julio fue rescatada sin vida. Fueron horas de esperanza de vida que en un instante se redujeron al dolor y la muerte para el inconsolable Julio Ocaña.

Estas historias se van sucediendo una tras otra entre los vecinos del Multifamiliar. El viernes encontraron a una mujer como de 40 años sin vida. Al lograr sacarla de entre los escombros se hizo un silencio cargado de tristeza y dolor.

La vimos pasar al tiempo que se hizo una inesperada valla de militares, marinos, policías, rescatistas y voluntarios para rendirle algo que bien podría haber sido un homenaje.

Parecía que se detenía el tiempo, no sabíamos quien era pero lo importante es que era una de los nuestros. Fueron cinco minutos durante los cuales se hizo un alto en la búsqueda de más personas para de inmediato regresar a los escombros de la destrucción, el dolor, la evidencia y la esperanza.

El derrumbe del Multifamiliar ha dejado sin hogar y también sin vida a muchos vecinos. No hay manera de pensar el futuro porque todo está en lo inmediato. Cada uno de los habitantes del edificio quieren saber de los suyos y poder rescatar lo que sea de sus departamentos, el problema es que no hay manera de ello. El Multifamiliar está totalmente destrozado.

Lo mismo sucede con el edificio ubicado en la esquina de Chimalcocopa y Bolívar. Es otro de los escenarios de la tragedia. No se sabe cuántas personas estaban en el inmueble cuando se presentó el temblor.

Nos vamos a ir dando cuenta con profundo dolor lo que no hemos hecho. Empiezan a surgir preguntas y dudas. Ya estamos entrando en los tiempos en que en el dolor y la tragedia pasamos a cuestionarnos porque las cosas ha sido tan severas y brutales, independientemente de la magnitud del temblor y su epicentro.

RESQUICIOS.

• Es definitivamente preocupante que en medio de lo que estamos viviendo en Morelos no tengan al menos un momento de paz política. Todo está lleno de acusaciones mutuas y denuncias, muchas de las cuales están en las redes y no por ello son ciertas.

El uso del lenguaje en medio de la tragedia es indicativo de odios y de una lucha por el poder que en este momento es imprudente, para decir lo menos.

Mañana le contamos cómo se ve Jojutla.

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